Consumo consciente

Consumo consciente

¿Consumo consciente?. Cambio climático, agotamiento del petróleo, sobreexpolotación de bosques, … son conceptos que están continuamente en los medios de comunicación. Ignoro hasta que punto son ciertos (no es que lo dude, sino que carezco de posibilidad de comprobarlo). Técnicamente he aprendido que una de las formas más sencillas de controlar a una gran masa de población es hacerles sentir miedo, como bien sabía Goering el lugarteniente de Hitler, al que se considera padre de la propaganda.

consumo-consciente-compra-compulsiva-tarejta-credito-arruina-tristeza-depresion_webPero dando por cierto que “algo” de derroche hay en nuestra actual forma de vida, me resulta cuando menos chocante que si alguien publica en Facebook una noticia sobre el cambio climático, por escoger uno de los ejemplos, un montón de personas dicen “me gusta”, y añaden comentarios agrios sobre las empresas y los poderes fácticos que rigen el mundo. Pero…

“Hasta que no ves la oscuridad de alguien, no sabes realmente quién es. Hasta que no has perdonado la oscuridad de alguien, realmente no sabes lo que es el amor” Marianne Williamson

A continuación enchufan el televisor, que se fabricó a miles de kilómetros de sus casas con mano de obra barata, y metales extraídos de las entrañas de la tierra, que a su vez venía embalado en cartón y corcho procedente de esos bosques que tanto queremos cuidar, y llegó en un supercarguero que además de arrastrar toneladas de acero, quemó ingentes cantidades de petróleo. ¿no hay cierta contradicción?.

Pienso, siento, que en cierta medida todos somos responsables de lo que sucede en nuestro entorno tanto cercano como remoto. Y que en democracia nos hemos creído que nos limitan nuestra capacidad de participar a una vez cada cuatro años.

Quiero que seamos conscientes que todos los días emitimos varios voto muy valiosos en función de los productos y servicios que elegimos consumo-consciente-compulsivo-mindlesness_webconsumir o dejar de hacerlo. Esto es un consumo consciente donde además de tener derecho a protestar cuando veo algo que no me gusta, tomo consciencia de mi responsabilidad en este despilfarro colectivo y doy mi aportación a empresas y personas que hacen algo por hacer de este mundo un lugar cada vez más habitable, en vez de cada vez más hostil.

Según la explicación de Araya y López vivimos en la “Economía del sufrimiento”, pues se produce un conflicto entre empresas que buscan la maximización del beneficio económico y personas que buscan la emoción de la felicidad. Esta economía parte de una trampa base consistente en potenciar la imagen del ideal personal (eso que cada uno de nosotros quiere lograr ser o tener) y lo asocia con el consumo de un determinado producto o servicio.

Se aprovecha de una sensación de vacío que se produce en las personas entre su yo real (lo que sentimos que somos en un momento dado), y su yo ideal (lo que sentimos que podríamos o deberíamos ser). El sufrimiento es algo común en la vida ya sea por el ciclo nacimiento-muerte, por la sucesión de situaciones y experiencias agradable-desagradable, o por la perpetua sensación de vacío e impermanencia que tienen las personas que están identificadas no sólo con sus cuerpos, sino sobre todo con sus pensamientos.

Ante la oferta del mercado, las personas nos vemos en dos posiciones posibles, y ambas acrecientan el sufrimiento. O bien nuestra situación económica no nos permite acceder a ese bien, y en otros casos, aún accediendo al bien surge el temor a la pérdida del mismo.

Este ciclo se perpetúa en el triángulo Carencia – Satisfacción – Insatisfacción/Dolor/Sufrimiento, que nos devuelve al inicio del ciclo.

Para terminar de rematar este círculo vicioso, la sensación de carencia unida al deseo de evitarla nos hace caer en la trampa del crédito (sobre todo para consumo, para inversión tiene otros matices). Así nos vamos arruinando poco a poco, gastando un dinero que no tenemos, para cubrir unas necesidades que jamás podrán ser resueltas de este modo. Es la esclavitud de la sociedad moderna, no hay cadenas, salvo que a las tarjetas de crédito e hipotecas las consideremos como tales.

Mediante el Mindfulness hacemos una llamada a que las personas vayamos recuperando nuestro poder, siendo más selectivos en cuanto a qué compramos y cómo lo hacemos. Cuando realizamos cualquier consumo, todo puede cambiar si antes nos realizamos de manera consciente y calmada la pregunta de ¿para qué?.

De tu mayor o menor consciencia en este proceso, va a depender las posibles respuestas o reacciones. Llamamos reacción al nivel más bajo de conciencia, lo veo lo quiero, no me importa cómo ni las consecuencias. Y denominamos respuesta a los niveles más elevados de conciencia, me llega una información, valoro pros y contras, y elijo que hacer con calma y conocimiento de las implicaciones directas e indirectas de mi decisión.

mindfulness-conociendo-tu-cerebro-sufres-menos-consumo-consciente_webCuando una persona ha incorporado a su vida estrategias y entrenamiento Mindfulness, son numerosos los estudios que demuestran mejoras en la capacidad de concentración y comprensión, por ejemplo. Mejor capacidad de autoobservación, de regulación emocional, menor tendencia a la rumiación e incluso cambios morfológicos en el cerebro son otros beneficios ampliamente demostrados.

Así, desde mi punto de vista, el camino para ser una persona con un proyecto de vida más responsable, lejos del victimismo y la impotencia, que se centra más en el agradecimiento del ahora, del presente y de las posibilidades reales a su alcance, que en cualquier sentimiento de carencia aparentemente compensable mediante el consumo de bienes.

A medida que se va desarrollando la calma mental y la consciencia que la vía del Mindfulness proporciona, nos vamos convirtiendo en menos manipulables mediante la publicidad, somos ciudadanos más reflexivos en informados. Con el tiempo desarrollamos más capacidad de estar presentes en todas las fases de la compra; el antes, el durante y el después. Esto nos reporta mejores decisiones que nos hacen más felices. Y el vacío entre el yo ideal y real, se va minimizando hasta desaparecer como la fantasía que siempre fue.

Comienza a desarrollar un consumo cada vez más consciente. Y si has decidido hacer tu propio negocio o ya estás en ello, cuando contactes con proveedores busca proveedores conscientes y responsables, no sólo el precio más bajo (que termina siendo muy alto en términos de responsabilidad).

Quizá no sea el camino de la mayoría hasta la fecha, pero fíjate donde nos han traído las viejas formas.

Posiblemente, si es el camino de las personas  que entienden que cuando “nos vayamos”, seremos valorados no por lo que conseguimos acumular, sino por lo que logramos aportar a las personas y al mundo, por la felicidad que creamos en nuestra propia vida, y a nuestro paso.

¿ Hacemos nuestra parte por un Mindful-Mundo?.

Facebooktwittergoogle_plusredditlinkedinmail

About the author

Samuel Carlos author

Experto en Desarrollo Personal, Educación Consciente y Mindfulness por la UAL. . Autor de “Re-Enamórate, Tu Ganas Vida y Salud” y “Feliz Éxito”. Enfocado en reducir el estrés en personas y organizaciones, para mejorar productividad ganando salud. Investigador y practicante de la Ciencia de la Felicidad.

Deja un comentario

              Inicio - Aviso Legal - Política de Privacidad